Primera banda en el mundo que practico el Ska-Hardcore activismo, dinamita en iglesias entre canción y canción, no permanece unida la familia Iskariote. Aunque hablen últimamente de formar un ochote.
Quisieron detener tu germen
pero irrumpiste en el escombro
para alcanzar el sol
“Niego el derecho a juzgarme a todos aquellos que no entiendan la voz de mi anhelo, el aullido de mis necesidades, la motivación de mi espíritu, el dolor de mi mente, la emoción de mis ideas y la angustia de mi pensamiento. Pero yo solo entiendo todo esto. ¿quieres juzgarme? Bueno hazlo! Pero nunca podrás juzgar mi verdadero ser! En su lugar vas a juzgar al “yo” que tu mismo haz inventado. Cuando creas que me tienes entre tus manos para aplastarme, yo estaré en lo alto, riendo en la distancia!”
Angry…
Durante la mañana del 11 de diciembre el compañero y hermano antiautoritario Sebastián Oversluij Seguel es asesinado por Wilson Vera, un bastardo guardia de seguridad de una sucursal del Banco Estado ubicado en la comuna de Pudahuel, Santiago.
Esto tras el intento de asalto evitado por el miserable guardián del poder que protegió con su vida los intereses de los ricxs dueños del país y del mundo, propinándole 5 balazos en el cuerpo, dos de ellos alojándose en su cabeza. Dos compañeros fueron detenidos en las cercanías del lugar, Hermes González y Alfonso Alvial, quienes hoy se encuentran recluidos en la Sección de Máxima Seguridad de la Cárcel de Alta Seguridad (C.A.S.) en prisión preventiva por su supuesta colaboración.
EL ANGRY…
Cuando cae uno de los nuestrxs, las emociones son difíciles de expresar. Por eso también, escribir algo de inmediato es algo que es necesario, pero cuesta…Y cómo cuesta! Porque el dolor nos invade, la angustia corroe y las opciones son reaccionar y hacerle frente a la horrible experiencia de despedir a un hermano, con todo lo que eso implica.
No muchxs lo conocían por su nombre, más bien le decíamos y conocíamos como “Pelao Angry” (autodenominación inspirada tras la lectura del libro “Angry Brigade”). Se autodefinía como antiautoritario nihilista insurrecto, también como antisocial, al estar en contra de la estructura social que sustenta este sistema de vida. Un compañero que levantó muchos proyectos de cara al poder y la dominación, cantaba Rap en un grupo llamado Palabras en Conflicto, sus letras apuntaron desde la liberación animal hasta el llamado al sabotaje, el robo, autoeducación y la revuelta.
Solía verse en actividades en diversas instancias de lucha, marchas o tocatas solidarias al igual que en la calle, luchando contra el poder.
Estos últimos años se acercó bastante a la tierra, ésta era su respiro y energía, cada contacto con la naturaleza eran momentos de libertad. Levantó huertos, de esos que nadie comprendía porque se alejaban de las estructura de los libros, eran huertas caóticas y lo mejor era que las plantas y alimentos crecían bellos. Se caracterizaba por jugar en cada bosque y pedacito verde que veía… y es que era como un monito!!! Siempre quiso hacerse una casa en el árbol, en lo más alto, donde solo el podía llegar gracias a sus habilidades.
Un compañero alegre, inquieto y sonriente. A la vez muy sensible, de esos que huelen la nostalgia y que siempre están ahí con un abrazo caluroso, con una palabra de aliento o con una simple pero certera mirada cómplice para levantarte. Con la más activa, solidaria y trasparente voluntad.
Dejó con nosotrxs a su hermosa hija y familia, dejó con nosotrxs sus letras, canciones, poesía, pinturas, ilustraciones, videos, afiches, y muchas expresiones de lo que creía y pensaba. La creación siempre estuvo de su lado, y eso es algo que nos recordará que sigue aquí junto a todxs lxs que le amamos y amaremos por siempre.
No mentiremos, cuesta mantenerse de pie, nos arrebataron a uno de los nuestros. Sin embargo, nuestro amor y convicción nos sostienen. Agradecemos todos los gestos solidarios y de apoyo, tanto de los compañerxs secuestradxs por el Estado como aquellxs anónimxs que se han hecho presentes con sus palabras y actos, múltiples y diversos, incluso con calificativos rimbombantes que no compartimos, pero entendemos que la solidaridad no tiene recetas, y todos estos gestos son destellos que iluminan esta inmensa penumbra.
El Pelao Angry se alejó en cuerpo, pero nos acompañará siempre, con sus raps, con su arte, con sus plantas y sus semillas, con su hermosa e indomable voluntad creadora. No te veremos mañana compañero, ni pasado, ni nunca más por entre estas calles, aunque sabemos que estarás ahí, te sentiremos y estarás ahí… “sigue recordándonos la vida compañero”
Acompañar a nuestro hermano, a su familia y compañerxs hacia su incineración se desarrolló dentro de una marcha llena de lienzos que difundían las ideas que compartimos juntxs, rayados en las paredes que propagaban el accionar contra la dominación y el poder, gritos llenos de dolor, fuerza, rabia y solidaridad:
¡¡COMPAÑERXS SEBASTIAN OVERSLUIJ SEGUEL, JONNY CARIQUEO, MAURICIO MORALES, CLAUDIA LOPEZ SIEMPRE PRESENTES!!
Porque un compañero como él y tantxs otrxs caídxs en combate alientan nuestra voluntad de hacerle la Guerra a la Sociedad.
¡¡¡COMPAÑERO SEBASTIAN OVERSLUIJ SEGUEL SIEMPRE PRESENTE!!!
¡¡¡COMPAÑEROS ALFONSO ALVIAL Y HERMES GONZÁLEZ A LA CALLE!!!
El día 11 de diciembre son detenidos los compañeros Hermes y Alfonso, en la comuna de Pudahuel, acusados presuntamente de su participación en el asalto a un Banco Estado de esa comuna, donde también es asesinado en manos de un bastardo y cobarde guardia del capital, el compañero Sebastián Oversluij Seguel. Posteriormente son llevados a la 26º Comisaría de Pudahuel, donde se les informa que serán trasladados a tribunales al día siguiente.
El día jueves 12 de diciembre son llevados, ante la expectación y morbo de la asquerosa prensa burguesa, al Centro de Justicia, donde a eso de las 11 de la mañana se realiza el control de detención en el 1º Juzgado de Garantía de Santiago. En dicha audiencia el fiscal solicita la ampliación de la detención durante 3 días con el objeto de retrasar la formalización de la investigación por falta antecedentes y pericias pendientes, sin embargo, la defensa se opone, y el tribunal ordena que está se postergue hasta horas de la tarde.
A las 16.00 hrs. nuestros compañeros son ingresados nuevamente a audiencia donde se les comunican los hechos por los cuales son investigados, formalizándolos por robo con intimidación y delito de porte de arma de fuego prohibida. Asimismo, el fiscal solicita la prisión preventiva argumentando que los compañeros son un peligro para la sociedad, y de fuga. El tribunal accede a la petición, y decreta un plazo de 90 días de investigación. La defensa quedó a cargo de la Defensoría Penal Pública.
A solicitud de los compañeros, son ingresados a la Sección de Máxima Seguridad de la Cárcel de Alta Seguridad (C.A.S.), donde Hermes se encuentra habitando el piso 3º sur, y Alfonso, el piso 3º oeste. Tienen 3 horas de patio conjunta, 2 visitas a la semana, y pueden recibir encomienda los días jueves.
Los aportes solidarios para la encomienda se están recibiendo en la Biblioteca La Hiedra (Portales 2615) en horarios de Biblioteca (Martes, Miércoles y Viernes de 19.00 a 21.00 hrs.). Estos aportes pueden consistir en alimentos no perecibles (vegetarianos), y útiles de aseo (jabón, afeitadoras, desodorante, confort, y similares).
Se hace un llamado a solidarizar de todas las formas con nuestros compañeros secuestrados!
Abajo los muros de las prisiones!
info gehio: http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/477110/index.php
Los días 18,20 y 22 de noviembre ante la recientemente terminada farsa electoral, levantamos barricadas y enfrentamos a la policía (0s9, policía) en conjunto con los compañeros de las 3 universidades (UTEM, Uchile, Pedagógico), en las intersecciones de Macul con Grecia.
A días que se realice la siguiente elección presidencial, Bachelet y Mattei, nos hablan a través de sus medios de comunicación (tv, radio, diarios), sobre la participación, la igualdad de oportunidades, los derechos que se avecinan, el aclamado progreso... Pero sabiendo que gobiernan para los empresarios, explotadores y opresores que nos arrastran a una vida de miseria y muerte, porque nos siguen gobernando? Porque el "pueblo" sigue votando, legitimando sus mandatos... "Hemos sido elegidos por la gente y nuestro derecho a gobernar (les) es legítimo..."
Y es que solo las elecciones son el problema que vivamos de este modo tan miserable? Es que si dejamos de votar, dejaremos de vivir en la miseria?
Y es que somos ciudadanos cada vez que nos comportamos como tales, es decir, cada vez que hacemos lo que nos corresponde y se espera de nosotros: trabajar, consumir... Votar cada cuatro años no es tan importante. Es mediante nuestro comportamiento en el día a día, como realmente reproducimos esta vida que se nos ha dado.
El ciudadano es hoy la pieza fundamental de "lo democrático" , la forma de control y de dominio más importante, más segura , pues vivimos pensando que nos podemos mover con total libertad , que somos libres de elegir, pero no hacemos otra cosa que reproducir nuestra miseria.
Pero donde está la resistencia a esta precariedad , a esta explotación y opresión ¿en el no vestir como los demás, no comer esto o aquello , en pesar distinto, en criticar que todo anda mal , en robar y no comprar, en quitarle al que tiene todo para dárselo a alguien más?
Y es que aquello ha sido suficiente? Hemos dejado de vivir en la miseria?
Hoy solo hay malestar, esa imposibilidad de expresar una resistencia común frente a las condiciones de precariedad y miseria diaria en la que vivimos.
Mientras sigamos viviendo en esta sociedad capitalista solo habrá miseria y muerte.
Algunos dirán que se puede cambiar pacíficamente, pero la historia ha demostrado lo contrario y lo sigue ratificando, cuando reprimen y matan a los que se rebelan contra esta vida a la que se nos ha arrastrado. Pero sabemos que al final nos encontraremos con el brazo armado del estado, militares y policía. Harán lo que sea para frenar el conflicto abierto que se hace inevitable. La insurrección que se acerca cada día más. Sus causas e intentos de frenarlas, no depende de nosotros ni del gobierno.
Pese a todo su contingente policiaco movilizado (el 22 de Noviembre; 15 cazadores, 3 carros lanza agua, 2 carros lanza gases, 2 micros y un sinfín de autos, motos y civiles), pese a toda su preparación, su hostigamiento a diario, no lograran acallar nuestro malestar, nuestra lucha. Y es que estamos dispuestos a entrar en la lucha hasta el fin, no hay otro camino. No podrán frenar nuestro descontento y nuestra rabia contra los que nos han explotado y oprimido día a día.
Es por esto que saludamos a los compañeros detenidos en Barcelona, por la policía española, Mónica caballero y francisco solar y los demás compañeros. A Hans Niemeyer y celestino Córdova encarcelados por la policía chilena por luchar contra esta vida de miseria, contra los empresario y latifundistas.
Nuestra lucha contra el capitalismo es mundial, y se debe dar en todos los escenarios posibles, en todo momento, en todo lugar.
Hoy hablamos desde la fuerza del anonimato que vive en cada uno de nosotros y estamos aprendiendo a nombrar al enemigo .. A señalarlo. Ellos tienen nombre , nosotros la fuerza del anonimato... que el malestar se trasforme en acción , pues en la fuerza del anonimato descansa la posibilidad de quien realice la acción puede ser cualquiera , somos esa fuerza anónima que está en todos.
Pero recuerden, que estamos aquí, en la espera, ´pues llegara el momento, la insurrección avanza y se hace inevitable... Convierte tu vida en un acto de sabotaje.
Y el saldo de la jornada entre otros es: cortes de calle, ataque al cuartel del Os9, enfrentamiento con carabineros, un zorrillo averiado por el incendio del motor, entre otras.
Que la insurrección se vuelva permanente, dejemos de ser ciudadanos, a fomentar la guerra civil
Cordón Macul, Santiago , Chile, 27 de Noviembre 2013
El día martes, ad portas de una jornada nacional de movilización, Piñera señalaba que no se iba a permitir que una minoría impidiera que 13 millones de personas pudieran ejercer su derecho democrático a votar. Sin entrar a analizar que los que irán a cumplir con el rito falsificador de las elecciones son cada vez menos, es necesario destacar que aquellos a los que se aquel que funge de presidente refería (a los secundarios que tienen tomados gran parte de los locales de votación) no somos una minoría y eso se demostró ayer miércoles desde sus primeras horas. Según el mismo Ministerio de Educación ayer habían 62 los colegios tomados, 122 los colegios que paralizaron sus funciones (por estudiantes y profesores) y 19 Universidades en tomas, paros o movilizaciones.
Iluminando el camino. La prensa burguesa no lo pudo ocultar. En la mañana hubo barricadas y cortes de calle en numerosos puntos; algunos bastante céntricos como en San Martín con Compañía, Matucana con Santo Domingo, Macul con Grecia, San Ignacio en variados lugares, Av. España, los que daban la sensación de que la capital era apretada por un cordón de fuego liderado por una juventud popular que sin miedo exige lo que le han negado. Todos estos cortes de ruta lograron demostrar que no somos una minoría y que para desgracia de los “autónomos”, que se hacen parte de la satanización de la violencia, quienes ejercen la lucha directa no carecen de coordinación, planificación y disciplina.
San Martín con Compañía 08:00 am. Restos de una barricada.
Los Trabajadores. No podían dejar de ponerse a la altura con todas las fuerzas de la historia. A pesar del frío precordillerano tempranito (06:00 am) los viejos subcontratados se cuadraron con el pueblo bloqueando los accesos a las minas de Chuquicamata, Los Andes y El Teniente. En otras zonas como en El Salvador se realizaron asambleas y retrasos colectivos. También fue mañanero el bloqueo del puerto de Iquique por parte de los trabajadores portuarios. Mientras algunos siguen temiendo que los echen de la pega si le reclaman a sus jefes o si se organizan, los portuarios hace rato que van al frente y al choque.
El punto negro. Una de las situaciones más desleales y carentes de solidaridad de clase fue la “bajada” de la toma de algunos Liceos emblemáticos el día anterior al Paro Nacional, como por ejemplo el Instituto Nacional. Situación similar fue informada rápidamente por los canales de TV el martes en la noche respecto al Liceo Lastarria, situación que fue falsa y sólo respondía a los delirios institucionales del presidente del Centro de Alumnos que no representa a nadie, puesto que el Liceo continuó en toma y tempranamente los cabros salieron a iluminar la mañana a pesar de ganarse una irrupción represiva no autorizada. Todo el desprecio y la justicia popular se merecen aquellos que actúan contra el pueblo, puesto que para ayer se necesitaba de la mayor solidaridad de clase y estos 2 liceos son emblemáticos no por sus resultados en la PSU, sino por ser focos mediáticos, por lo que sus acciones repercuten mayormente.
Paro Nacional. No solo fue Santiago donde hubo paro y movilización. Otro punto importante fue Calama, donde hubo un paro comunal con alta adhesión, donde se sumaron sectores estratégicos como la locomoción colectiva por lo que toda la ciudad se vio afectada. Los accesos a la mayoría de las mineras se vieron bloqueados. En Valparaíso a la masiva marcha se le puso color con numerosas barricadas en Valparaíso. Lo mismo sucedió en Concepción, Curicó, La Serena, Tocopilla, Antofagasta, Chillán etc.
Larga jornada. La cosa no terminó con el acto en Plaza Los Héroes y los disturbios en sus alrededores. Las barricadas en San Ignacio con Eleuterio Ramírez se extendieron durante largo rato. En Walker Martínez con Avenida La Florida hubo cacerolazos en la noche, al igual que en Renca, mientras que en frente a la USACH se levantaron barricadas una y otra vez.
En la calle San Diego se reportó de un bus del Transantiago que fue quemado, mientras la prensa y el gobierno culpan a estudiantes, los vecinos señalan que hubo gente externa que participó en la acción. Nadie reconoce que cuando el ingenuo diálogo fracasa no es otro el camino de los pueblos en la historia más que la violencia, ésta es la partera de la historia, como dijo Marx, que ayuda a dar a luz la nueva sociedad. Sin duda, que una de las tareas del movimiento popular sigue siendo las de vincular diversos sectores combativos entre sí. Así las protestas en poblaciones emblemáticas no logran sumarse a estas jornadas de movilización, solo saliendo a la calle en ocasiones testimoniales y ya casi rituales (11 de septiembre o 29 de marzo). Un punto aparte fue Villa Francia, donde los cabros salieron igual y Carabineros no soportó el agobio y desató toda su ira, inclusive dispararon bombas lacrimógenas a la casa de los “Vergara”, una de las cuales cayó dentro provocando la asfixia de la familia incluido un niño pequeño. Tarea es también seguir sumando a las masas a la protesta, puesto que siguen habiendo “activistas” e “individualidades” que no se suman al movimiento general; las empresas siguen funcionando y muchos ante los cortes de ruta se levantan más temprano para no molestar al jefe, en vez de apoyar al pueblo aunque sea trabajando más lento o llegando más tarde. La jornada se cerró con la entrega de numerosos liceos que serían utilizados para las elecciones primarias tras el anuncio del gobierno de que a las 03:00 am se desalojarían los establecimientos. Hacer la crítica sin estar ahí es algo abstracto, y queda otra tarea para el campo popular, el que no hemos sabido transformar esos establecimientos en luminosas trincheras de combate. Cada vecino, hijo, hermano que ha estado en toma debería contar con el apoyo de todo un pueblo detrás, de lo contrario las luchas desarticuladas se desvanecen en el aire como pompas de jabón. En este sentido, el 26 fue una jornada heroica para el pueblo, un anticipo del paro nacional del 11 de julio, que debe ser una nueva jornada de protesta popular mejor preparada, más combativa y mejor articulada con todo el campo popular.
MINORÍAS SON LOS QUE PUEDEN VIAJAR A EUROPA MIENTRAS CIENTOS DE MILES SE MOVILIZAN POR EL PAÍS.MINORÍAS SON QUIENES IRÁN A VOTAR ESTE FIN DE SEMANA.MINORÍA SON AQUELLOS QUE VIVEN A COSTA DEL PUEBLO.MINORÍA SON LOS QUE NECESITAN DE LOS UNIFORMADOS PARA EJERCER SU “DERECHO DEMOCRÁTICO” A HACER UNA RAYA EN UN PAPEL.
MINORÍA SON LOS QUE HAN COMENZADO A JUNTAR MIEDO CON EL DESPERTAR DEL CAMPO POPULAR.
Durante la madrugada del jueves 27 de junio se desocuparon más de una decena de liceos en Santiago, algunos por acuerdo voluntario y otros a través de violentos desalojos. La orden de acabar con las tomas fue decretada por el Ministerio de Interior para realizar las elecciones presidenciales primarias del próximo 30 de junio. Se estima que más de 150 personas fueron detenidas por infracción a la Ley de Votaciones y Escrutinios Populares (nº 18.700), que tiene penas de hasta 3 años, en los Liceos Carmela Carvajal, Manuel de Salas y Amunátegui.
Nosotrxs estuvimos en el Liceo de Aplicación y en el Darío Salas, registrando dos desalojos con un final distinto.
27 de Marzo: enfrentamientos entre jovenes y carabineros en varias universidades
Durante el transcurso del día varias fueron las universiades donde jovenes conmemorando otra proxima jornada por el dia del joven combatiente se enfrentaron con los asesinos a sueldo vestidos de verde. Algunos lugares fueron la USACH, el Pedagogico y la Academia, en varios lugares más se registraron eventos alusivos al proximo 29 pero que se basaron en actos más bien informativos.
USACH Fotos
26 de Marzo: Salida en la universidad Arcis:
Hoy un grupo de jovenes encapuchados, levantaron barricadas y se enfrentaron a los pacos armados de sus bombas molotovs, el corte termino cuando los llamados carabineros de chile armados militarmente y belicamente ingrasaron a la universidad para luego desalojarla. La universidad anuncio por su cuenta en twiter que no habra clases hasta el lunes 1 de abril.
Fotos del colectivo 50 milímetros
24 de marzo: Barricadas en villa francia
La noche del domingo 24 de marzo en la av. 5 de abril se montaron barricadas, al lugar llegaron los pacos quienes fueron enfrentados por los manifestantes. La barricadas hicieron colapsar el transito en la zona y zonas aledañas.
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19 de marzo: salida en el ex-pedagógico en vísperas del Día del joven combatiente
El pasado Martes 19 de marzo un grupo de aproximadamente 40 sujetos con sus rostros cubiertos salieron desde el interior del ex-pedagógico con neumáticos, lienzos alusivos a la conmemoración del Día del joven combatiente, y armados con un gran número de bombas mólotov, para así levantar barricadas en av. Macul llegando a av. Grecia y atacar a punta de fuego a los esbirros de verde que de punto fijo están de forma permanente apostados en la gasolinera ubicada en la esquina, para proteger los intereses burgueses del sector, resultando dañados por causa de ello un furgón policial de fuerzas especiales y un guanaco, además del ataque incendiario que se registró contra el local que alberga un Servipag y un Punto Bip, expresiones de la circulación mercantil en que ha devenido la movilidad humana, además de un ataque a un carro de bomberos que procedió a apagar las llamas del local recién mencionado. Ante ello, las fuerzas policiales del Capital procedieron a enfrentarse en la calle (primero en la esquina, y luego frente a la entrada principal) a los individuos tapados, con sus vehículos anti-disturbios y rifles lanza-gases, por aproximadamente 50 minutos, finalizando el enfrentamiento cuando los sujetos incendiarios se repliegan hacia el interior del campus universitario, sin ser ninguno de ellos detenido.
En apenas tres años, una familia santiaguina perdió a tres hijos. Todos eran miristas y querían botar a Pinochet. Dos cayeron tiroteados por Carabineros y el otro explotó con una bomba. Eran los combatientes de Villa Francia y se transformaron en mito. Hoy la gente los idolatra, pero ellos eran de carne y hueso: les gustaban las compañeras, rayaban ‘livertad’ en las calles y se colaban en fiestas. Nadie puede olvidarlos.
Su última noche vivo, a Eduardo Vergara Toledo le baja un ataque de asma. Sara*, su novia, le coloca cojines en la cama para que apoye la espalda y respire. El cuidado lo ayuda. Pero esa noche no sólo respira mal: tiene que calmar a Sara, que está inquieta porque al día siguiente tienen que meterse con pistolas, panfletos y revólveres cerca de la Villa Francia a hacer propaganda armada. Tendrán que correr varias cuadras por los callejones de la población. Es el 28 de marzo de 1985 y ella tiene miedo.
No te preocupes, te tomai de mi mano y corrís conmigo- la calma Eduardo.
Sara le cree. El guerrillero asmático, “Dago” para esos efectos, la consuela tocando guitarra un rato. Después, la besa y hacen el amor. Por última vez.
Los dos llevan clandestinos unos meses. Se conocieron en el Pedagógico cuando estudiaban para ser profesores de historia y filosofía. Eran miembros de la Unión de Estudiantes Democráticos, UNED. Eduardo era dirigente, y el 15 de septiembre de 1983 coloca la bandera del campus a media asta en memoria de los trabajadores muertos el día anterior en una protesta nacional. El sumario es corto y pronto están fuera de la Universidad. Tienen 18 años y siguen yendo al Peda mientras se van metiendo más en el MIR. Hasta que se hacen clandestinos. Para marzo de 1985, viven en un departamento de dos piezas donde sólo tienen una cama de una plaza, algunas tazas y una radio para escuchar casetes. La plata apenas les alcanza para comer. Están cagados, pobres. Pero se quieren.
La noche del asma es la víspera del primer aniversario de la muerte de Mauricio Maigret, un mirista de 17 años muerto por la policía en Pudahuel. Eduardo y su grupo van a irrumpir en la villa para conmemorar su muerte.
El grupo se reúne en una de las casas de madera de la Villa Francia. Allí está Rafael, el hermano menor de Eduardo. Es bajo, de ojos café y mirada pícara. Con sus 18 años, lleva más tiempo clandestino que Eduardo. Rafael integra las milicias del MIR y tiene formación paramilitar. Ya sabe usar armas y la mayor parte del tiempo lleva consigo una cartuchera de cuero donde guarda un revólver calibre 22. Un “matagatos”, un arma de poca potencia pero arma en fin.
Son seis jóvenes en total los que están en la casa: dos mujeres y cuatro hombres, entre ellos un primo de los Vergara. Se ponen de acuerdo sobre los planes.
No hablan de la propaganda armada, sí del asalto a la panadería de 5 de Abril con Las Rejas que servirá para financiar al partido. Sara dice que recién ahí se enteró de la “recuperación”, al oír las instrucciones de Rafael.
El menor de los Vergara explica el plan: él abordará la caja, otro vigilará la puerta de entrada, los demás revisaran los mesones y una de las mujeres tendrá que rescatar un tarro de leche para dárselo al “Papelucho”, un niño de la población.
Se reparten las armas. Tres revólveres y una pistola. Cuando Rafael ordena que para mayor seguridad se dividan en parejas, Eduardo le toma la mano a Sara.
La otra mujer se acopla al primo de los Vergara. Rafael sale junto a un amigo.
A varias cuadras de allí, en la tenencia Alessandri, el subteniente Alex Ambler Hinojosa sale de ronda con tres de sus hombres: Nelson Toledo Puente, Marcelo Muñoz Cifuentes y Jorge Marín Jiménez. La Alessandri es la base policial más cercana a la Villa Francia, y Ambler conoce bien a los Vergara. En 1984, les allanó la casa dos veces. Ese mismo año, Rafael estuvo preso en el cuartel, luego de caer en una barricada afuera del Liceo A-70, el liceo de la villa. Esa vez lo golpearon a patadas en los testículos y cuando su mamá lo fue a buscar, el teniente Luis Crespo Zamorano, el jefe de Ambler, le advirtió que tenía a toda la familia en la mira. Los Vergara tienen un gran historial de protestas en los archivos de la policía.
Ese día, Ambler y sus hombres salen con un arsenal a cuestas: un fusil SIG, una subametralladora UZI y una escopeta con perdigones de goma. Un equipo poco usual para una ronda cualquiera.
Mientras los policías enfilan hacia 5 de Abril, Eduardo y Sara van por la vereda de una calle. Vienen desde el corazón de la Villa Francia. El resto los sigue. La orden de Rafael ha sido caminar dejando dos casas de distancia entre todos para disimular. Se anda más seguro así, dicen los manuales. Pero no todos continúan la fila: el primo de los Vergara y su pareja se pierden sin que el resto se de cuenta. No los verán más. Ya son casi las siete de la tarde y está empezando a oscurecer.
Eduardo dobla por un pasaje. Rafael lo sigue. Falta poco. Casi llegan a la panadería. Pero todo se echa a perder. El furgón de los policías aparece detrás de ellos y alumbra con los focos a Rafael. El menor de los Vergara rompe la línea y corre a avisarle a su hermano. Ambler, desde el auto, ordena a sus hombres que los persigan a pie.
Los policías disparan. Rafael corre, zigzagueando. En el camino, su pareja lo abandona. Pese a los balazos, Eduardo y Sara no se dan cuenta de lo que pasa.
Hasta que Rafael les grita:
-¡Corran! ¡corran! ¡Los pacos!
Eduardo se voltea, saca su revólver y trata de disparar. Pero el arma está mala y no tiene todas las municiones. Es él quien sale disparado. Rafael lo sigue. Los policías les pisan los talones a los dos.
Los Vergara Toledo cruzan Las Rejas hacia los blocks de la Villa Robert Kennedy, un conjunto de edificios que se desparrama entre eriazos y callejones. Van tan rápido, que Sara se queda atrás. Le grita a Eduardo:
-¡Pelado, qué hago!
Eduardo alcanza a decirle que se meta a un negocio, donde los vecinos que están en la calle corren a protegerse. Ella obedece. Eduardo podría haber hecho lo mismo, pero su hermano está más adelante escapando. Y no lo deja correr solo. Es la última vez que Sara lo escucha.
El subteniente Ambler entra solo por el segundo pasaje que está entre los blocks. Marín y Muñoz se meten por una calle lateral. Mientras Toledo, en el furgón, conduce hacia la salida de los edificios para cerrarle el paso a los Vergara. Van a rodearlos.
En un pasaje, los Vergara se encuentran con Marín y Muñoz. Según los policías, se enfrentan. Pero no hay pruebas de eso. Eduardo y Rafael quedan en el pavimento. Eduardo, muerto, con un balazo en el corazón y otro en el muslo. Rafael, con un herida en la espalda que le deja inválido. El carabinero Muñoz recibe un balazo en el pecho. Pero es de una pistola Taurus, de las que usan sus colegas. Las pericias, además, señalan que a los Vergara les dispararon por la espalda.
Los hermanos Vergara están en el suelo, rodeados por los policías. Ninguno de ellos se percata que Rafael aún vive hasta que comienza a arrastrarse por el suelo. Quiere abrazar a Eduardo, que está tirado a su lado. El carabinero Jorge Marín se lo impide con un culatazo de fusil en la cara. Luego lo esposan y entre los tres lo toman del pelo, de las piernas y lo suben al furgón. El auto parte y de golpe en la calle se corta la luz.
En el furgón, Marín le descerraja un tiro en la nuca a Rafael. Luego, regresan. Sacan el cadáver y lo colocan en el suelo, junto a su hermano.
Los Vergara Toledo están muertos en medio de los blocks. Desde entonces, las murallas de los edificios tendrán sus rostros pintados. Se acaban de convertir en mito.
LOS EWOKS DE LA VILLA FRANCIA
A Pablo Vergara, el mayor de los hermanos, le encantaba ver el Regreso del Jedi. Le gustaban los ewoks, esos ositos que hacían pequeños grandes sabotajes contra el Imperio. Cecilia González, la Chica Ceci, su polola de años, recuerda que en ese entonces ellos creían que la pequeña acción era la grande. Y eso los hacía pensar en la Nicaragua sandinista y en sus mujeres con fusiles con terciados y siempre bailando. “Nosotros teníamos esa imagen, como de la revolución bailada”, recuerda Cecilia. Así querían sacar a Pinochet. Como a Somoza.
En la Villa Francia, cultivaban eso de las pequeñas acciones.
Entre los vecinos existía un tipo que era informante de la CNI, y que se dedicaba a sapear al resto. Todo el mundo lo sabía, pero sólo Rafael y sus amigos se atrevían a asustarlo. Regularmente mataban un gato y le tiraban el cadáver en la casa. Así pensaban que podrían cerrarle la boca. También juraban de guata que con unas boleadoras artesanales podrían vencer las metralletas de los carabineros. Eran cabros chicos soñando en la victoria.
-Éramos del MIR, pero era como si el club deportivo tomara otro rumbo. La cuestión era estar juntos y tratar de resistir. En la villa estaba toda esa efervescencia, se hacían campeonatos deportivos con el nombre de un detenido desaparecido. Todo tenía que ver con esta onda revolucionaria y nosotros lo vivíamos día a día. O sea, terminábamos de sacar forros para una protesta y cachábamos que había una fiesta al lado y nos metíamos de colados a jotearnos unas minas -cuenta Rony Pinto, amigo de Rafael.
No estaban solos. La villa, allanada constantemente y con sus pobladores presos en cada protesta, colaboraba casi íntegra en la resistencia, sin importar edades ni colores políticos. Todos participaban. Estaba el “Bigote”, un viejo de mostachos que vigilaba si venía la policía cuando los cabros iban a buscar neumáticos viejos al cercano basural de Lo Errázuriz; “El Chamullo”, que trabajaba en la construcción y conseguía los clavos para hacer miguelitos; y la vieja
María y su esposo, que prestaban su casa para guardar en unas cajas de fósforos los documentos del Partido. Norma y Mery, otras dos vecinas, se preocupaban de las ollas comunes durante las protestas.
El centro de reunión estaba en la cuneta de la casa de los Vergara, justo al frente de la Villa Francia. Alrededor de cincuenta jóvenes se reunían allí a organizar los trabajos. Pablo lideraba el grupo. Le decían “El Tiburón”, en honor a la tremenda nariz que tenía y que lo hacía inconfundible. Tanto, que una vez, en medio de una protesta, salió a la calle encapuchado y sus vecinos lo saludaron: “Hola, pos Tibu”.
Por las noches, la Chica Ceci salía junto a Pablo a hacer rayados del MIR con brocha gorda. En las acciones no abundaba la ortografía, y solían escribir LIVERTAD.
-Nuestras cosas las hacíamos en toque de queda. Como a las 3, 4 de la mañana. Siempre andábamos corriendo por los pasajes y hablando en voz baja. De día éramos otras personas. Yo trabajaba con Sebastián Piñera de secretaria en Bancarvisa y pasaba piola. Como la repre era tan clasista no generaba sospecha y serví de mucho. Pablo me iba a ver y me dejaba una bolsa con fierros para que la guardara en el trabajo. Casi todos los días, iba con miguelitos, panfletos y muy de taco a la oficina de Piñera. Y más encima, la empresa me pedía un radiotaxi para que no faltara -cuenta Cecilia.
A Eduardo no le gustaba que su hermano Pablo pololeara con Ceci, y una noche de borrachera se lo dijo: “Chiicaa Cecilia, estooy celoooso porqueee ya no veooo a mi hermanoo, y looo quieeeero”. Ceci se cagó de la risa. El muy patudo andaba con su hermana. Eduardo tenía doble personalidad. De noche hacía berrinches y de día les pateaba de vuelta las lacrimógenas a la policía.
Otra vez, recuerda Cecilia, le tocó participar junto a Eduardo en una escuela clandestina que organizó el MIR fuera de Santiago. La seguridad era extrema, y los participantes sólo debían llamarse usando sus nombres políticos. El encargado del curso usaba un pasamontaña. El curso transcurrió sin mayores ruidos hasta que llegó la hora del almuerzo y todos caminaron en silencio hasta la cocina. De pronto, Eduardo olvidó el secretismo de la reunión y gritó como si estuviera en el patio de su casa:
-¡Chica Ceci, ¿dónde están los platos?!
Los clandestinos estallaron en carcajadas. El encargado se descubrió el rostro y le dio la mano a Eduardo.
Las salidas de madre de los Vergara también aparecían en las protestas. En plena barricada le gritaban a los policías que les gustaba el pico y que a sus esposas se las estaba fornicando un comunista. Los insultos eran contestados con lacrimógenas y balines.
Otro amigo recuerda:
-Una vez fuimos a una fiesta con un lote a la población Alessandri, con gente de clase media y DC. Para ellos, los de la Villa éramos rotos. Y el papá de la comadre nos quedó mirando feo. Nosotros nos poníamos bolsas de nylon para no mojarnos las patas en invierno porque los zapatos lo teníamos rotos, con barro y ensuciábamos los sillones de felpa. El viejo no nos sirvió ni un copete. Pero le dijeron que andaba el Pablo Vergara y se asustó. Los cabros tenían su reputación. La gente decía “ah, me va a tirar un miguelito”. Pero con el Pablo íbamos a carretear no más. La gente de afuera los asociaba con los combatientes de la Villa Francia.
Por eso, cuando en noviembre de 1988 se supo que Pablo había explotado con una bomba en Temuco, la Villa Francia volvió a estar de luto. Otro Vergara había muerto.
LLORA, COMUNISTA
Manuel Vergara, el padre del clan, se enamoró un día que lo mandaron a dejar un encargo a la gerencia de la empresa en que trabajaba. Era obrero en Cobre Cerrillos y siempre lo cargaban con algún cacho de medio tiempo. El día que entró a las oficinas de la fábrica, vio a una mujer delgada y de pelo oscuro. Se llamaba Luisa Toledo y era secretaria. Sintió mariposas en la guata, pero andaba con un overol cochino así que ni se acercó. Comenzó a ir más seguido. Ella siempre estaba tipeando, pero lo veía y le miraba los dientes. Le gustaba su sonrisa. No hablaban. Hasta que una tarde a Luisa la invitaron a la reunión de la cooperativa de obreros. Cuando llegó, Manolo estaba dando un discurso. Ahí descubrió que era un connotado dirigente de la Juventud Obrera Católica.
-Me enamoré de él porque lo admiraba mucho. Yo era todo lo contrario. No tenía nada por qué pelear, no tenía nada en la cabeza. En mi familia nunca se dio esto de la clase trabajadora y mi papá, siendo obrero toda la vida, nunca fue al sindicato. Todo eso lo comencé a descubrir con él -recuerda Luisa.
Pololearon tres años y se casaron. Querían tener una familia para darles a sus hijos todo lo que ellos no habían tenido, como una cama propia. Manuel vivía en los conventillos del centro y dormía en una pieza apiñado con ocho personas. Luisa siempre anduvo a pie pelado. Primero nació Pablo, luego Eduardo, Rafael y Anita.
Los Vergara Toledo llegaron a vivir en el ’62 a la población José Cardan, al frente de Villa Francia. Nunca se llevaron bien con sus vecinos de la Cardan. Los encontraban demasiado arribistas. La UP exageró la distancia: Luisa se hizo allendista militante, mientras Manuel, siguió en la DC y estudiaba Trabajo Social en la Católica.
El día del golpe, Luisa tuvo que ir a buscar a sus hijos al colegio. Le tocó meterse a la población y ver cómo algunos en la Cardan celebraban con banderines la muerte de Allende. Tomó a sus hijos de la mano y se fue caminando por la vereda, llorando. En el trayecto, un grupo de viejas le empezó a gritar:
-¡Llora, comunista, llora!.
Fue un presagio. Un adelanto de lo que venía.
Luisa y Manolo se unieron a la gente de la Villa Francia que estaba organizándose para resistir a la dictadura. Entraron a la Comunidad Cristiana y conocieron a Mariano Puga, un sacerdote de avanzada que predicaba la Iglesia Popular. A sus fieles les exigía compromiso: que salieran a la calle y lucharan por los demás. Manuel y Luisa lo siguieron y empezaron a trabajar en la Vicaría de la Solidaridad.
-Todos los de la Villa Francia íbamos a las protestas en micro. Nosotros con la Luisa llevábamos a los chiquillos, el Pablito era el que más se daba cuenta. En ese tiempo, trabajábamos en la Vicaría y les contábamos todo lo que veíamos a los niños. Una vez, a mí me tomaron preso en el trabajo, pero todo eso era parte de la entrega y del compromiso -recuerda Manuel.
En la casa, todos tenían la política incorporada. Hasta el perro, “El Picho”, que acompañaba a los hijos a las protestas y los delataba ante sus vecinos: el animal se colocaba al lado de ellos mientras estaban encapuchados.
Pablo, el mayor, era un cabro alto y desgarbado que movía a las masas. En Villa Francia todos lo conocían como “El Maestro” porque siempre andaba enseñándole a la gente de política. Conversaba con adultos, niños, pobres y marihuaneros. No hacía distingos. En 1981, se metió a la Universidad de Santiago a estudiar Arquitectura y ahí descubrió el MIR. Tiempo después, entró a militar en las bases aun sabiendo que en esa época estar en el partido era muerte.
Su hermano Eduardo era otro político en potencia. Su campo de acción estaba en el Pedagógico. Allí un día recibió una paliza monumental: estaba en medio de una protesta gritando “y va a caer” cuando un furgón policial apareció rajado y todos corrieron adentro de la U. Pero cuando Eduardo entró se dio cuenta que la reja había quedado abierta y atrás venían los pacos. Corrió a afirmarla con las dos manos y se quedó allí mientras el piquete lo apaleaba. Estuvo solo resistiendo hasta que sus amigos lo siguieron.
Eduardo y Rafael se unieron al MIR después de Pablo. A Rafael lo habían echado del Liceo de Aplicación y ningún colegio quería recibirlo. Tenía ficha de cabro chico subversivo porque había caído varias veces preso en barricadas y protestas. A diferencia de los mayores, él optó por una lucha más radical, y se metió a las milicias. Eso lo combinaba con un profundo sentimiento religioso tan grande que incluso pensaba en hacerse sacerdote. Pero le gustaban las mujeres.
Cuando se encapuchaba, le preguntaba a las chicas cómo se veía con el banderín en la cara. El Rafa quería ser el compañero de todas las compañeras. Jugaba mucho con su hermana Anita porque eran de la misma pandilla, y como ella era la única mujer tenía que pelear su lugar, se unía a las pichangas con sus hermanos, sin llorar. Tiempo después, ella también ingresó al MIR.
-El Pablo fue el que reclutó a los chiquillos en el MIR. Por eso creo que al final se sentía un poco culpable. Nunca lo conversé con él, pero lo intuí. Se sentía impotente por no haber pagado él las consecuencias de una represión tan brutal y de que hayan sido sus hermanos -dice Luisa.
Los Vergara Toledo siempre mezclaban lo revolucionario con la vida de un barrio marginal santiaguino.
-A mi me gustaría ver una película de ellos donde saliera la vez que fuimos a hacer una preparación paramilitar en un sitio eriazo al lado del Zanjón y tratamos de saltar y nos caímos en las aguas cochinas y quedamos pa la cagá y cagados de la risa. Esas cosas nos pasaban y eran lo menos revolucionario. Nos robábamos un zapallo en las chacras, tomates. Era más pelusón. La gente tiene idolatrada a los chiquillos pero en la práctica eran muy humanos -recuerda Rony Pinto.
LA SEÑORA DEL BIDÓN
Luisa Toledo viaja en micro hasta el centro de Santiago. Viste un abrigo largo para esconder el bidón que lleva en su mano izquierda. Es viernes 7 de noviembre de 1991. En la villa, su hija Ana corre en bicicleta buscando a su padre: su mamá salió muy alterada y piensa que podría cometer una locura. Luisa, en tanto, acaba de entrar al diario La Nación. Le pregunta al guardia por Paula Chahín, una periodista a la que tres días antes había llamado para contarle sobre un inusual despliegue policial en Villa Francia. Esta vez también necesita decirle algo, pero ella no está. Entonces le pide al guardia unas hojas y escribe una carta de seis páginas. Está devastada. En los diarios ese día dicen que alguien puso una bomba en un jardín infantil por el aniversario de la muerte de su hijo Pablo.
Luisa escribe con letra apurada: “van a decir que estoy loca, pero no lo estoy. Esta es la forma que tengo para llamar la atención sobre nuestro problema de persecución, ahora por parte de este gobierno. Por la honra de mis hijos, hago lo que hago”.
Termina la carta y levanta el bidón sobre su cabeza y se vacía cuatro litros de bencina en el cuerpo. Cuando enciende el primer fósforo, el guardia la detiene. Ella forcejea y grita: “¡Esto es una mentira! ¡No hay justicia!”. En medio del escándalo, Manuel y Ana entran al hall de La Nación. Se llevan a Luisa a la posta.
Luego, parten a su casa, donde la mujer se pasa toda la noche llorando. No soporta el olor de la bencina.
La desesperación de Luisa tiene su origen en el nulo avance del proceso que investiga el caso de sus hijos. Un año antes, la Fiscalía Militar sobresee la muerte de Eduardo y Rafael. Los cuatro policías de la tenencia Alessandri sólo han declarado como testigos. La Justicia Militar ve a los Vergara como asaltantes muertos en su propia ley. Incluso la causa está caratulada como “maltrato de obra a Carabineros de servicio, porte ilegal de arma de fuego y muerte”.
El proceso de los Vergara deambula por la Justicia Militar, hasta que es sobreseído definitivamente el 2001. La familia, entonces, cambia de estrategia y lleva el caso a la Justicia Civil, y el 2003, la Corte Suprema designa al juez Sergio Muñoz como ministro en visita. Muñoz investiga durante casi dos años. Cita a declarar a más de 55 testigos, exhuma los cadáveres de los dos hermanos y hace peritajes balísticos. El juez reconstruye, con la minuciosidad que lo caracteriza, las circunstancias del crimen. Trabaja con la Brigada de Derechos Humanos de Investigaciones. Busca acreditar la persecución sobre el MIR y los Vergara Toledo. Remonta los hechos hasta 1979, cuando Manuel Vergara, el padre, fue detenido por primera vez en una protesta. Muñoz marca 1984 en rojo: en marzo de ese año, el subteniente Ambler Hinojosa allana la casa de la familia y roba todos los objetos de valor que encuentra; más tarde, el 12 de abril, Rafael Vergara es detenido y golpeado en la Tenencia Alessandri. Cuatro meses más tarde, el mismo Ambler allana por segunda vez la casa y detiene a Pablo Vergara, quien es torturado y luego dejado en libertad sin cargos. En total, la familia suma tres allanamientos y ocho detenciones.
Sobre el crimen, Muñoz acredita la participación de cada uno de los carabineros.
-El carabinero Marín está prácticamente confeso de haber sido el que remató a Rafael Vergara en el furgón. Al año siguiente, Marín mató a su mujer y fue condenado por la Fiscalía Militar a la pena de cinco años y un día –explica Hugo Gutiérrez, el actual abogado de la familia.
La investigación de Muñoz, sin embargo, no aclara si alguien llamó a la policía avisando que los Vergara andaban en Villa Francia esa noche.
-Se dice que Carabineros salió hacer una ronda y se encontró con estos jóvenes. Otra versión, efectivamente, es que alguien del sector habría llamado indicando que había un grupo de traficantes y de jóvenes drogadictos. Pero esto aún no se ha podido establecer. Lo que sí se estableció es que esta patrulla salió con armamento que no era el apropiado para una ronda habitual -agrega Gutiérrez.
El proceso parece haber llegado a su final. El próximo mes, se espera, que el ministro que hoy lleva la causa, Carlos Gajardo, dicte sentencia.
MAMÁ, SOY YO
En el verano del ’85, Luisa vio a sus hijos por última vez. Estaban clandestinos y sabía que les faltaba la plata. Pero ellos le pusieron condiciones: “si nos ofreces tu ayuda como hijos, no; si ofreces tu ayuda al partido, sí”. Luisa aceptó, y no porque fuera mirista. Quería estar cerca de ellos.
En esos días, Eduardo le mandó a decir que necesitaba hacerle un encargo, y que la llamaría a la casa usando un nombre falso: Rodrigo. Pasaron los días hasta que sonó el teléfono. Luisa contestó.
-Habla Rodrigo… -le sugirió él desde el otro lado.
-Rodrigo, ¿qué Rodrigo?- dijo Luisa.
-¡Ro-dri-go!
-Ay, perdona pero no conozco a nadie con ese nombre.
Eduardo se desesperó al otro lado:
-¡Mamá, soy yo!
La ayuda de madre de Luisa no siempre era segura. Otro día de ese verano quedó de juntarse con Rafael en un paradero de Santa Rosa. Tenía que entregarle un dinero, y echó los billetes en un sobre junto a una bolsa de charqui y chocolates. Le pidió a un cabro chico de la villa que la acompañara. Antes, lo instruyó sobre la seguridad: “vamos a juntarnos con alguien que conoces, pero cuando lo veas sólo pásale este sobre y sigue de largo”.
La seguridad se fue a las pailas en cuanto el niño divisó a Rafael caminando hacia ellos, serio y con cara de clandestino. “¡Mira, el Rafael!”, gritó y se le fue a colgar al cuello. Rafael se rió:
-Ya, esta cuestión no sirve pa’ na’. Vengan pa’ acá –le dijo a Luisa y le dio un beso.
Terminaron la tarde sentados tomándose una bebida en un local de por ahí. Fue la última vez que Luisa lo vio vivo.
La próxima vez que Luisa supo de sus hijos, estaba en un taller de mujeres en Villa Francia. Su hija Anita le fue a contar que algo había pasado en Las Rejas y que el Rafa estaba metido.
-Se me apretó el corazón. Al tiro supe que estaba muerto. Me fui corriendo a la casa y encontré al Manolo llorando debajo de un abedul. Él decía que no podía ser cierto, y fue a preguntarle a un cura –recuerda Luisa, veinte años después.
Anita le dijo a su madre que vendrían a allanar la casa. Ella se fue donde una amiga y Luisa se quedó sola. A los cinco minutos llegaron los CNI, armados con una metralleta. Venían preparados para un enfrentamiento y arrastrándose por el suelo en punta y codo. “Levántese que estoy sola”, le dijo Luisa a uno de ellos. Los cenetas desbarataron la casa y rompieron una máquina de escribir. Después le dijeron que querían sacarle la cresta. Pero Luisa ni se inmutó. Tomó una foto de Rafael y se la apretó fuerte contra el pecho.
-Oiga, ¿cuántos hijos tiene usted? –le preguntó un CNI.
-Tenía cuatro, pero ustedes me acaban de matar uno –contestó Luisa.
Los agentes lanzaron una carcajada y le respondieron:
-No uno, ¡DOOOOS!…
Luisa no entendió el horror que le contaban. Sólo horas después se enteró de lo que había pasado y se desmoronó.
Manuel y Luisa se quedaron solos. Pablo y Ana tuvieron que salir del país. Tenían miedo que los mataran.
-Al funeral fuimos con protección. Andaban buscando al Pablo. Durante el allanamiento preguntaron por él. Ninguno de nosotros quería irse, pero estábamos cagados. No podíamos devolver la historia, los chiquillos estaban muertos. Tratamos de irnos al norte, o al sur. Pero el MIR no podía tenernos en ninguna parte y tuvimos que partir -recuerda Anita.
Los dos se fueron a España. Anita entró a estudiar tercero medio, y Pablo comenzó Ingeniería Civil. No dejaron de militar, y aprovecharon de hacer una gira por Europa denunciando el asesinato de sus hermanos, el Caso Degollados y la muerte de Paulina Aguirre ocurridos casi simultáneamente. Estaban ocupados, solos, y extrañaban a sus padres, sus ‘Pitufos’.
Las ganas de volver fueron más fuertes, renunciaron al asilo político y en junio de 1986 viajaron a Buenos Aires, para estar más cerca de Chile. Desde allí, escribían a sus padres contándoles cómo estaban.
Dos años después, Pablo entró clandestino a Chile y el 5 de noviembre de 1988 saltó por los aires en Temuco, mientras manipulaba una bomba en el Cerro Mariposa junto a Araceli Romo, aparentemente para volar una torre de alta tensión. Su muerte también es objeto de investigación hoy.
Días más tarde, Manuel y Luisa recibieron una carta de cinco carillas escrita por Pablo. La hizo un mes antes de morir y en ella recordaba a sus hermanos, decía que el triunfo del NO era un fraude para el pueblo, que había visto “Atracción Fatal” en el cine, que las mujeres andaban esquivas con él y que se sentía más adulto. En la carta, Pablo reflexiona:
“Hoy, ya la cagué, estoy fumando una cajetilla diaria. Me sentí muy mal, inconsecuente… Me cagaba de la risa fumando en mi casa frente a un tremendo cartel (que me hice) que decía ‘No fumes’. Entonces, comprendí con la ayuda de un libro que leí que hay que querer a los demás como a ti mismo; esto significa quererme a mí también con mis pifias, con mis taras y mis inconsecuencias. Hay parámetros sociales mucho más importantes que medirán mi calidad humana y no si dejo de fumar o no; o si me masturbo o no; o si deseo a la mujer que pasa por la calle, o si me emborracho de repente. Es que me di cuenta de un momento a otro que me estaba negando, totalmente, entonces uno no puede vivir así, tendría que ir a cagar y pensar si soy consecuente haciéndolo, o hacerlo escondido; así no me verían los demás y dirían después ¡ah, cagón!, ¿me entienden?”.
Sus padres leyeron la carta como una despedida. Su muerte terminó por aniquilarlos. Luisa intentó suicidarse varias veces. No podía creer que había perdido tres hijos. Pasó por curas de sueño y terapias, pero su herida nunca se fue. Todos los veranos, cada vez que hace humitas piensa en Eduardo. Ése era su plato favorito. Luisa pone la mesa y lo espera a comer aunque sabe que no vendrá.
-Yo de chica no tuve nada, mis hijos son lo único que he tenido, son mi tesoro. Entonces, ellos dan la vida por su pueblo y ¿qué pasa conmigo? ¿Pensaron en mí? Hemos seguido adelante, pero me ha costado. Estoy cagada. Hay días que amanezco llorando en la mañana y todavía pienso que no puede ser. Es cierto que tenemos una imagen de gente fuerte. Pero no es verdad, esos son panfletos -cuenta Luisa.
Manuel ha enfrentado las cosas de otra manera. Le dice a Luisa que ellos deben mantenerse en pie. Pero los recuerdos lo debilitan:
-A mí me da envidia cuando veo a los jóvenes que tendrían la edad del Pablo, el Eduardo y el Rafael. Yo digo que es una envidia sana, porque no hallo qué apellido ponerle. Me da pena porque al tiro pienso en ellos y me imagino cómo estaría ahora el Pablo con algunas canas… Pero ya no me da más la imaginación y me quedó ahí.
Los Vergara Toledo viven hace más de treinta años en la misma casa, al frente de Villa Francia. Hoy, su única alegría es la hija adolescente de Anita, Sol. Ella heredó la cepa: es dirigente estudiantil en su colegio y participó en la pasada revolución pingüina. De a poco, se ha ido enterando de la historia de sus tíos. Un día, escuchó a Luisa decir que si tuviera al desgraciado que mató a su hijo le haría lo mismo: lo tomaría de las manos, lo patearía y lo tendría indefenso para luego dispararle en la nuca. Sol la quedó mirando y le dijo algo que a ella todavía le da vuelta:
-Abuela, si tú hacís eso, serías igual que ellos